sábado, 1 de octubre de 2011

A veces he notado que me miras, que me inyectas la rabia


en tus venganzas,
con tu angustia indolente
y tu malicia.
Alexandre Montoya
A veces he notado que me miras,
sucede algunas noches,
te crees que no te veo
y no te veo
pero te crees que no te siento
y te equivocas,
odioso,
me haces daño.
El otro día
me hiciste sangre
en el cuello,
pedazo de alcornoque.

Jaime Valero Perandone
Cuando lavé el camisón,
no salían las manchas
por tu absurda terquedad.
Si hubieras sabido
desnudar mi espalda
y frotarla con la esponja
azul celeste que te tendí
aquel día...
Alexandre Monntoya
Azul de estrellas
y de sueños
que hemos enterrado
para siempre,
que como criatura viva
hemos estrujado en la conciencia,
encerrada en un cuartucho
y escondida,
alimentada de sobras y mendrugos
rebozados
en el aceite del suelo,
mugrientos, requemados
y terribles...
Hemos tratado de olvidarla,
pero a veces cruje y se levanta
y nos araña los ojos
zarandea las entrañas
nos escupe.
Jaime Valero Perandone
No sé, estúpido
cuerpo impostado
pero creo que algo se ha parado
en un momento
y ya no ha vuelto a girar
en su distancia
en la velocidad precisa,
en su latido.
Kazimierz Dzyga
Continuanos sin vida,
acelerados
o demasiado lentos
mientras los cataclismos
se suceden.
Gigino Falconi
Días sísmicos,
tsunamis cósmicos
del odio.